El espíritu del mochi japonés se renueva en esta versión divertida y colorida. Su masa de arroz, suave y esponjosa, contrasta con la cobertura de caramelo y los crujientes Lacasitos. Cada bocado combina dulzura, alegría y creatividad. Una fusión entre tradición artesanal y estética moderna que conquista tanto a la vista como al paladar.